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domingo, 25 de abril de 2021

Una "oposición" a la medida de la dictadura.

Las persecuciones a cualquier actividad que el régimen ortega-murillo considere una amenaza aparentemente están lejos de cesar. La represión no ha parado ni un solo día, quedando los derechos fundamentales como la libertad de expresión y movilización vulnerados de la manera más grotesca vista en las últimas décadas.

Pensar que un grupo de personas va a poder reunirse en un lugar céntrico para abordar la tan perseguida temática, parece un sueño inalcanzable y un eminente peligro ante la realidad que el país vive.

Ante tanta hostilidad estatal y un pasado que nos recuerda las prácticas desleales de las élites políticas, resulta curiosa la dinámica en que los grupos que integran la extinta Alianza Cívica y que en la actualidad delegan su participación política al partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), puedan festejar una campaña electoral de la forma en que todas y todos nos merecemos.

En la reciente conmemoración del tercer aniversario de la organización juvenil Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), se pudo ver el desborde de un buen patrocinio económico, en el que la mano del gran capital nicaragüense y ex socio de la dinastía ortega murillo estuvo implícitamente presente.

Por tanto, es de sobra sabido que el bloque que ahora maneja el virtual partido de oposición (CxL) se sostiene por el capital que aporta la oligarquía que conforma al COSEP. No obstante, llama seriamente la atención el discurso de los integrantes de dicha organización juvenil, no en sus alocuciones trilladas y carentes de práctica, sino en el llamado que hacen de ir a votar.

Con las recientes reformas que el régimen promulgó, prácticamente imposibilita la realización de los esperados comicios. Esto generó un rechazo popular, llegando a un consenso colectivo entre las agrupaciones opositoras y sociales acerca de la inexistente voluntad de la dictadura de convocar a un proceso electoral verdadero.

La primera reacción de la representante del denominado partido de oposición al conocer sobre dichas reformas, fue de aparente rechazo. Tal reacción careció por sí de credibilidad, dado el historial de dicho partido, el cual deliberadamente participó en todos los circos electores montados por el régimen.

Con las declaraciones hechas por Max Jerez, presidente de la agrupación juvenil, se dilucida la voluntad de esta alianza y las cosas van cayendo por su propio peso, pues en pocas palabras, están preparando el terreno de cara a la población para participar ante unos ficticios comicios, hechos a la medida de ortega y murillo.

No es de extrañarse si doña Kitty, desempolva el argumento de ir al circo de noviembre “para que no les quiten su casilla y personería jurídica”, de la manera en que lo hace el PLC, partido conservador y demás criaturas de la creación de El Carmen.


lunes, 5 de abril de 2021

La curiosa molestia del obispo Álvarez

Rolando Álvarez Lagos: Obispo de la arquidiócesis de Matagalpa 

La filtración de la reciente lista de precandidaturas a diputaciones despertó una reacción ambivalente: por un lado, fue rechazada por un sector de la población que desconfía de cualquier comportamiento político, lo cual es absolutamente comprensible dada la tradición del país en este asunto. 

Por el otro lado, están quienes aprueban el proceso interno de selección que se está llevando a cabo, el cual es apenas un procedimiento primario que será posteriormente sometido a un escrutinio entre las demás propuestas hechas por las otras agrupaciones políticas que integran el bloque opositor. 

Aún tomando en cuenta el incierto panorama electoral, donde el régimen continúa sin dar señales de hacer las reformadas pertinentes recomendadas por la comunidad internacional, es imprescindible la organización política en las estructuras de la oposición ya que, de darse unos eventuales comicios, sería irresponsable ir a éstos sin la debida conformación de candidaturas. 

Habiendo aclarado en resumen este asunto controversial, cabe detenerse a observar la actitud del obispo de la diócesis de Matagalpa, quien hasta entonces no había reaccionado con tanta vehemencia con relación a la oposición. 

Se trata de una notable personalidad en la política del país, ganando mayor simpatía a raíz del inicio de la rebelión cívica de abril. Por tanto, es muy poco probable, que precisamente dicho obispo desconozca el porqué de tal lista. La interpelación que en su discurso le hace a la UNAB tiene un toque incluso perverso, pues toca la herida abierta que la población tiene producto de los asesinatos; encarcelamientos y persecuciones desatadas por la dictadura ortega-murillo. 

Tomando en cuenta que la sociedad nica está peligrosamente atada a la religión, se sigue creyendo que la palabra de un cura es infalible y que su persona no puede estar sujeta a cuestionamiento alguno. Una idea que se contrapone por completo a la idea de tener un país libre y democrático. 

Sin duda, tal modo de pensar es explotado por la jerarquía católica, la cual ha venido ganando más simpatía a raíz de su "empatía" con las demandas de una población diezmada por los intereses atroces del actual régimen. 

Para dilucidar mejor este escenario, es válido detenerse a responder las interrogantes: ¿A los intereses de la iglesia católica le es indiferente que el FSLN continúe en el poder? ¿Por qué El Vaticano no ha definido su posición de cara a la crisis del país?

Es de sobra sabido que una de las prácticas características del régimen, desde que éste asumió el poder, ha sido manipular a la población a través del recurso más efectivo: sus creencias. La pírrica laicidad estatal quedó extinta una vez que el frente sandinista retornó al gobierno en el 2007. Las directrices que murillo le dicta a los funcionarios de ortega, reflejan la coexistencia de una dictadura con las iglesias, pero en especial, las evangélicas, las cuales cada vez ganan más adeptos entre la población nica. 

No es casualidad que los líderes evangélicos que colaboran con la tiranía ortega-murillo son los que tienen mayor número de feligreses. Entre ellos figuran Agusto Marenco: pastor del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, Omar Duarte: de la iglesia Ríos de Agua Viva, Guillermo Osorno: propietario de Enlace Canal 21, el difunto José Ovidio Balladares: de los Ministerios Restauración y Fraternidad Cristiana Bethel y la familia Spencer: pastores de Hosanna.

2018: la pareja dictatorial extendiéndole personalmente la ciudadanía nicaragüense al pastor de Hosanna, David Spencer
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Éstas son apenas una parte de la colosal cobertura evangélica que se está desarrollando en el país. Son mega-iglesias que integran a más de 15 mil personas cada una y que poseen una labor de extensión brutal. Están presentes en todo el territorio nacional y distribuidas prácticamente en todos los barrios y sectores de Managua a través de pequeñas agrupaciones denominadas células; círculos de amistad o grupos familiares.  

Ciertamente comparten el discurso machista; homofóbico y misógino de la iglesia católica, con algunos matices que para la religión que se ha impuesto aquí por siglos representa un grave peligro: 

1) Apego fundamental y exclusivo a lo que interpretan de la biblia como único recurso de conocimiento, desconociendo toda institución canónica. A la iglesia católica la ven como una religión pagana que posee una feligresía pendiente de convertir. 

2) Los practicantes católicos son una ínfima cifra del total de la población que formalmente se hace llamar como tal, mientras que los evangélicos que así se denominan, sí ejercen una labor activa en sus agrupaciones religiosas, la cual gira en torno al reclutamiento del mayor número de adeptos. En otras palabras, sacar a más católicos de su religión.

Agusto Marenco siendo premiado en la Asamblea Nacional por su lealtad con el FSLN

Además de la agresiva campaña de atracción que tiene la cada vez más creciente ola evangélica en el país, la mayoría de sus congregaciones cuentan con el respaldo y la "bendición" de la dictadura. Esto se evidencia en cómo las alcaldías están a disposición de las actividades que estas iglesias realizan en las calles, la permisibilidad para que éstas alteren el orden público y la propaganda que la dictadora murillo les hace en sus diatribas y en los programas del ministerio de educación y el ministerio de la familia, llegando a insertar sus consignas en los panfletos del frente sandinista.

De esta forma la iglesia católica se ve cada día más desplazada, amenazando no sólo sus privilegios, sino su continuidad misma en el país. Ante tal pérdida de protagonismo, la insurrección de abril representó una oportunidad estupenda para recuperar su cada vez más debilitado liderazgo político y social. Al amparo de la idea de una nueva Nicaragua, el clero se viene proyectando la conformación de un gobierno que garantice su posicionamiento en la política nicaragüense, así como la obediencia a sus intereses. 

Por tanto, ideas como la laicidad estatal; la despenalización del aborto y el reconocimiento de derechos para las disidencias sexuales, deben ser embestidas por las corrientes de ultraderecha que representan a los preceptos de la jerarquía católica.

Por ello que algunos nicaragüenses neofascistas rechazan las propuestas de postulaciones para las candidaturas parlamentarias, alegando que éstas están compuestas de acuerdo con la agenda feminista y LBGTIQ+. Ese rechazo va de la mano con la casi inmediata reacción del Obispo Álvarez, quien no ha tenido la misma beligerancia para increpar al nuncio por su silencio complaciente con el régimen. 


Por otra parte, está la renuencia del papa a definir su posición respecto al panorama político en la región ¿Será que don Francisco espera quedar bien esté quién esté? Cabe recordar que dicho papa acostumbra a referirse a medias tintas, a dejar posturas ambivalentes que le permiten determinar oportunamente con quien quedar mejor antes de definir sus percepciones. Todo esto sin mencionar su pasado, el cual lo acusa de haber callado ante los crímenes cometidos por la dictadura militar en Argentina. 

El hecho es que la iglesia católica, fuera de su discurso, mantiene una actitud hostil ante lo que pueda sugerir cambios en favor de las libertades y la pluralidad. Su molestia no es con la forma tiránica en que el régimen ortega-murillo ejerce el control del Estado, sino que no es la que está siendo mayormente favorecida. 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Ortega-Murillo buscando a quién responsabilizar por su calamidad

Tomada de: https://100noticias.com.ni/nacionales/104407-daniel-ortega-consuma-confiscacion-a-100-noticias/

Desde la vergonzosa época de los años 80, el país no había vivido la pesadilla del irrespeto a la propiedad privada, donde el Estado actuando como testaferro de la élite gobernante, despojaba a su antojo a quienes quería de sus bienes hasta consolidar el robo con la famosa piñata de 1990.

En la actual coyuntura, queda evidenciada la vulnerabilidad del patrimonio de quienes habitan en Nicaragua. Violando la legislación nacional y los Instrumentos Jurídicos internacionales de los cuales el Estado de Nicaragua es parte. A partir del 2018, la familia Ortega Murillo ha venido emprendiendo una descarada usurpación de la propiedad privada a través de los aparatos de un Estado controlado absolutamente por el frente sandinista. 

No serán suficientes las veces que haya que recordar cómo el régimen, sin ningún asidero legal, confiscó sin reparo alguno las instalaciones de 100% Noticias; Confidencial; CISAS; el CENIDH y Popolna.

El más reciente arrebato de la tiranía ha sido la declaración de que dichas instalaciones ahora son propiedad del Estado y están asignadas al ministerio de salud. Este acto aparentemente surge como respuesta a la inclusión de tres operados orteguistas, siendo dos de ellos fichas claves del FSLN para desmontar la institucionalidad estatal: el designado diputado Wálmaro Gutiérrez y el perpetuo magistrado de la Corte Suprema, Marvin Aguilar.

En este sentido, es válido plantearse ¿Por qué todas las instalaciones robadas o al menos las más sonadas, están ahora adjudicadas al MINSA? ¿Qué pretende la pareja dictatorial con esto?

Ante el mal cálculo político que dicha pareja ha demostrado tener ante los acontecimientos devenidos de la insurrección de abril, no hay que descartar la posibilidad que el régimen busca una repercusión internacional que recaiga sobre dicho ministerio. Esto podría acarrear un empeoramiento en la ya precaria atención pública de la salud.

Probablemente, la pareja apuesta a la demagogia usada por el régimen castrista y de Venezuela, donde el Estado no provee la atención debida, inclusive para pacientes con enfermedades crónicas y terminales, debido al “bloqueo y sanciones” aplicadas a dictaduras que no cesan de trillar sus discursos anacrónicos de la guerra fría, pues es el único recurso con el que creen poder justificar su incapacidad de gobernar.  

De ser cierto, la población que no puede costearse por sus medios la atención en salud sería el chivo expiatorio de este plan macabro al que el orteguismo ha demostrado estar dispuesto, dado su insaciable afán de mantener el poder y el desprecio que tiene sobre las y los nicaragüenses.

Aunque el camino hacia la salida de la dictadura se vea desalentador, toca continuar resistiendo desde los espacios posibles; presionando en las medidas alcanzables por el rechazo internacional hacia un desgobierno verdugo de su propio país.


sábado, 28 de noviembre de 2020

Ni rojos con mancha ni liberales que votan en plancha

 

Imagen tomada de: https://radio-corporacion.com/blog/archivos/72567/miguel-rosales-pide-a-arnoldo-aleman-renunciar-al-plc/

Este año ha representado una fracción dentro de las estructuras del partido denominado liberal, el cual se autodefine como opositor al régimen Ortega Murillo. De los dos bandos que se disputan la titularidad de dicho partido, están quienes aparentemente quieren encausarlo hacía prácticas democráticas, aduciendo que quieren romper con el caudillismo de Alemán a quienes dicen desconocer como líder. Por el otro lado, están aquellos leales al expresidente y caudillo, quienes rechazan cualquier intento de transformación de liderazgo interno. Esta fricción parece ser la más notoria que ha tenido el partido rojo "sin mancha".

Hace dos días, la exdiputada María Fernanda Flores fue desaforada de su cargo y removida de su inmunidad de legisladora. La acción ha sido cuestionada por algunos, figurando entre éstos, ciertos integrantes del PLC en la Coalición Nacional, pero ¿Se puede argumentar legitimidad o no sobre un cargo que carece de la misma? Cabe recordar que quienes están sentados en la nominal asamblea, lo "lograron" gracias a las elecciones del 2016, misma que tuvieron más de 70% de abstención, donde no hubo observación real, cargada de irregularidades como muertos que votaron; personas que marcaron boletas más de una vez y que incluso llegaron a votar en diferentes padrones. 

Todo ello, sin mencionar que los pseudo comicios fueron autorizados, aunque Ortega estuviese inhibido por la Constitución para reelegirse y que encima de ello, llevó de formula a su cónyuge, algo sin precedentes aun en la antidemocrática historia nicaragüense. Haber participado y lucrado de semejante aberración electoral, convierte en cooperador(a) a cualquier candidatura. 

Imagen tomada de: https://www.lamesaredonda.net/maria-fernanda-flores-senala-a-osuna-de-ser-aliada-del-fsln-y-entregar-el-plc-al-orteguismo/ 

Efectivamente, el procedimiento para desaforar a la señora Flores fue ilegítimo, pero porque todo el conjunto de diputados y diputadas que componen el llamado parlamento también lo es, ya que no fueron puestos por voluntad popular. Están en sus asientos porque el matrimonio dictatorial así lo quiso. Hay unas pírricas bancadas autodenominadas opositoras que el régimen las necesita en el Legislativo para mostrar pluralismo en ese Poder del Estado. 

La señora Flores no fue la excepción: defendió a capa y espada su cargo a sabiendas de todo el país que lo obtuvo por dedazo y que sus prebendas le costaron a Nicaragua el retorno de ortega al poder. Ella junto a su esposo pretenden descaradamente mostrarse como opositores y ahora perseguidos políticos mientras utilizan los medios represivos y corruptos del régimen para garantizarse una buena y mal habida vida. Un ejemplo claro de ello fue el día que los trabajadores del PLC, quienes demandan el pago atrasado de sus salarios, amenazaron con ir a la fundación que lleva el nombre del caudillo liberal. Pues el día previsto para el plantón, amanecieron en las afueras del edificio agentes de la DOEP, brazo de la policía orteguista que tiene como única función repeler, amenazar y atacar manifestaciones antigubernamentales. 

Recientemente, Flores dijo que va a recurrir por tal acto, pues sostienen que fue ilegal. Con esto sigue asumiendo una institucionalidad inexistente ¿Ante quiénes va a ir? ¿Ante un Poder Judicial abiertamente al servicio de Ortega? ¿A una Corte Suprema dividida en bancadas gracias a los pactos?

La remoción de la ahora exdiputada fue inesperada para el público y deja varias ideas qué pensar. Las más probables es que quizás a Alemán ya no le queda nada que ofrecerle a su antiguo socio y que es posible que el frente sandinista esté detrás de la fragmentación del PLC. Lo cierto es que ni la diputada Osuna ni el diputado Rosales han renunciado a su sociedad con la dictadura, siguen compartiendo espacio con los operadores directos del FSLN en la Asamblea y esta vez votaron en plancha con los mismos lo cual hace creer que el partido liberal seguirá siendo un lastre, tome en sus estructuras el bando que tome.

 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Catorce años de radicalización neoliberal


Durante los 16 años previos al retorno del frente sandinista al poder, el partido de ortega se vendió como una oposición garante de las políticas de interés social. 

Las protestas por mantener el 6% a la educación superior, la tarifa de los 2.50 del pasaje de bus; entre otras demandas, fueron a la larga una inversión a favor del secretario eterno del actual partido de gobierno. 

Ante el desinterés de los tres gobiernos anteriores al de Ortega y Murillo por mantener las pocas políticas sociales, la campaña electoral sandinista giró en torno a la reivindicación del bien común.

Para muchos exsimpatizantes del fsln, el partido de ortega era una cosa totalmente distinta de oposición a como lo es en el poder. Aquellos aparentemente fervientes cuestionamientos al sistema neoliberal que desde el gobierno de Violeta Barrios se pretendía instaurar en el Estado, quedaron en las crónicas de un pasado inverosímil ante el contraste de un autócrata que ha enriquecido ilícitamente a su cúpula a costa de una población sumida en una miseria descomunal. 

Desde enero de 2007, ortega puso como prioridad en su agenda la promesa que le hizo a la oligarquía nicaragüense de trabajar en conjunto, lo cual se traduce en enriquecerse conjuntamente utilizando los mecanismos de Estado.

A partir de entonces, las inversiones estatales fueron orientadas a la satisfacción financiera de la ahora élite económica conformada por la cúpula sandinista y la burguesía tradicional. 

Aquello que debía estar controlado por el Estado, fue delegado a manos privadas. Un ejemplo de ello es el suministro de medicamentos al INSS, donde el proveedor principal es el laboratorio Ramos, empresa señalada de pertenecer a Gustavo Porras.

Dentro de la inmensísima lista de transacciones turbias del Estado con el capital privado, está el monopolio del Banco de la Producción (Banpro) en la recaudación y administración de pagos al Estado, las constructoras a cargo de las obras públicas: parques, carreteras, pasos a desnivel, etc.

Cabe destacar, que los acuerdos entre el régimen Ortega-Murillo y socios han sido en violación a la ley 737: Ley de Contrataciones Administrativas del Sector Público. Un punto medular en estos acuerdos fraudulentos ha sido la carencia de licitaciones públicas. 

Esto ha permitido a las empresas contratadas inflar los cobros y no responder por la mala calidad de los servicios prestados, dejando a merced de sus fechorías a una población carente de un Estado que vele por su ciudadanía. 

Desgraciadamente, el fortalecimiento del modelo neoliberal en el país ha incidido en las proyecciones individuales de la juventud. Tanto así, que las carreras más cotizadas son las económicas y algunas ingenierías. Esto obedece a la idea de que tales profesiones prometen una mayor competitividad en un mundo laboral cada vez más demandante, dejando a un lado las carreras de humanidades.

Otro rasgo despiadado de la dictadura ha sido la obediencia que ésta le ha tenido a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, las cuales se refieren al recorte estatal del gasto social. Dichas recomendaciones han sido aplicadas especialmente a sectores como la educación y la salud pública.

Ni qué decir acerca de la difícil realidad de los asalariados, donde las empresas gozan de impunidad si de violar los derechos laborales se trata, donde el derecho constitucional de formar o adherirse a sindicatos está vetado y en el cual hay plena complicidad estatal con los atropellos que maquilas contemporáneas como los call centers cometen contra sus trabajadores.

Tampoco podemos pasar por alto el más reciente golpe de la dictadura cometido contra la población: la cuasi privatización del agua, un Bien que hasta ahora estuvo administrado por el Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA), pero que ahora pasará a manos de la “autoridad nacional del agua”, una entidad con una trayectoria de cuestionamientos. Se prevé que esta sea la ruta para la privatización del suministro del vital líquido.

La lista de casos en que el modelo neoliberal del régimen Ortega-Murillo ha sido instaurado y fortalecido día a día, es demasiado extensa para detallarla en este blog, pero es indudable que el Estado en la última década ha delegado sus funciones a entidades privadas que son lucrativas y corruptas como CARUNA, ALBANISA, etc. 



sábado, 21 de noviembre de 2020

El eterno Estado ausente.


En menos de un mes, la Costa Atlántica está viviendo bajo los estragos que dejan a sus pasos dos huracanes, el segundo más fuerte que el primero. Si bien, esta región del territorio nicaragüense es la más extensa y rica en biodiversidad y áreas boscosas, desde hace más de una década viene viviendo el drama de enfrentarse a una política depredadora, orientada al exterminio de sus recursos naturales y sus comunidades autóctonas. Una catástrofe similar a la que ha estado sufriendo la Amazonía sin recibir el debido enfoque.  

Debido a su ubicación, la Costa Atlántica ha sido de interés político para cualquier gobierno del país, a pesar de sufrir el abandono de todos éstos, sin mencionar que la peor parte se la han llevado durante los años ochenta y después del retorno de Ortega al poder.

Constitucionalmente, tanto la RAAN como la RAAS gozan de autonomía política, la cual les permite establecer sus propias administraciones territoriales. Sin embargo, en los últimos trece años, tal reconocimiento constitucional ha sido transgredido por el frente sandinista, usurpando las municipalidades de las principales ciudades costeñas, despojando a los líderes comunitarios de sus potestades, así como arrebatando el patrimonio de las poblaciones indígenas. Todo ello sin mencionar la interminable cifra de pobladores asesinados a manos del ejército, la policía y pobladores advenedizos que operan bajo el mando del frente sandinista y la impunidad que su partido les garantiza.

Como si fuera poco, a la dictadura Ortega Murillo, no le ha faltado descaro y perversidad para aprovechar la tragedia, utilizando a los damnificados con fines propagandísticos. Socavando una vez más la integridad de las víctimas del desastre natural.

Dada la ausencia de un Estado que garantice la recuperación de las familias afectadas, la población ha venido emprendiendo campañas de colectas de insumos. Queda ahora esperar que la pareja dictatorial desista de politizar e impedir las labores humanitarias, aunque el deseo parezca utópico.


sábado, 7 de noviembre de 2020

Las elecciones presidenciales en EEUU: una contienda que nos interesa.


Más allá de cómo esté configurada la estructura política de cada país, lo que derive de ésta, será determinante en mayor; menor o nula medida de acuerdo al peso que ese Estado tenga en la geopolítica. 

Al referirnos a ese peso, indudablemente se nos viene a la cabeza la potencia económica y militar más fuerte del planeta, esa misma que controla la divisa de referencia. Es por tanto trascendental las decisiones que allí se tomen de cara a instituciones y entidades vinculantes con política exterior.

Inexplicablemente, muchos latinos incluyendo aquellos de la diáspora nicaragüense en el norte, han venido apoyando la segunda candidatura de Donald Trump, obviando que éste mantiene firmemente su posición supremacista y despectiva hacía las minorías estadounidenses. Algunos azul y blanco afirman que su apoyo radica en que Trump ha apoyado la lucha contra la dictadura de Ortega y Murillo.

Dicha afirmación pone al mandatario norteamericano en una posición heroica ante los nicas desesperados en salir de la pesadilla ormu y a la vez lo hacen ver como el gran defensor de la democracia, obviando el hecho de que ha puesto en práctica el nepotismo entre otras conductas muy propias de las dictaduras vigentes.

El lado más perverso y desalentador de la administración Trump ha sido la forma en que se ha erigido como el ahora líder de un buen número de hispanos. Sin importar el hecho de que siga sosteniendo sus discursos de odio; su falta de ética; su cuestionable moralidad; su patanería; su incapacidad de gobernar y el nulo profesionalismo para poner en alto su cargo, ha bastado con invocar la biblia y decirse “provida” para ganarse la simpatía de una vasta manada de latinos adentro y fuera de EE. UU., pasando por alto que la estadía de muchos de los mismos dentro del territorio estadounidense es incierta y que levantar tal liderazgo les puede costar muy caro, de mantenerse este tipo por un período más en el poder.

Ni qué decir de la institucionalidad; la democracia y el estado de Derecho que se ven amenazados con la actual administración republicana, pero bueno…ese es un problema que ya le tocará únicamente a los norteamericanos resolverlo.

Lo que sí es perjudicial para el mundo, es el extremismo que representa la parodia de mandatario en la Casa Blanca. Un individuo de ultraderecha que vela por los intereses de los grupos conservadores y que mantiene una actitud retrógrada frente a los avances que el mundo intenta llevar a cabo.

Vemos que es un acérrimo detractor de las políticas ambientales, de la laicidad estatal y del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y la maternidad. Su administración le ha levantado la moral (si así se le puede llamar) a los supremacistas en EE. UU., lo cual ha incrementado los niveles de abuso policial hacia la población negra de ese país.

Por otra parte, su triunfo en el 2016 fue severamente cuestionado debido a la presunción de intromisión rusa en la campaña republicana y en el proceso electoral. Además de esto, desde un inicio el actual presidente estadounidense no ocultó su admiración por figuras autoritarias como Xi Jinping y Putin, destacando la forma de gobernar de éstos como ejemplar.

Atando cabos, en cuanto a política exterior, Trump a lo largo de los últimos cuatro años ha venido socavando las relaciones de alianza que históricamente los EE. UU. han mantenido con países de la OTAN, resultando favorecidos con esta división las potencias detractoras de la política estadounidense (Rusia y China).

En virtud de procurar los intereses geopolíticos del Kremlin, es que quizá la política de la Casa Blanca de cara a América Latina ha estado orientada en no ir más allá de pocas acciones; simples palabrerías y promesas que a la fecha no se han materializado.

Con una nueva administración, se espera que dicha política tome otro giro, uno que sea en aras de coadyuvar en el proceso de liberación de los tres países latinoamericanos actualmente sometidos a regímenes autoritarios e ilegítimos, donde el Poder Ejecutivo finalmente tome cartas en el asunto sin que únicamente sea el Legislativo el que ejerza presión.

Tratando de ser optimistas en cuanto al apoyo que podamos recibir de una eventual y nueva administración de los EE. UU., no olvidemos que el proceso de reconstrucción de Nicaragua nos corresponde únicamente a nosotros. Es nuestra responsabilidad más allá del apoyo o indolencia de otros Estados y de los organismos internacionales.  


viernes, 6 de noviembre de 2020

¿Quitamos a Ortega o a la dictadura?


Quizá puede parecer cliché la expresión "un orteguismo sin Ortega", pero si nos detenemos a ver el panorama sociopolítico del país nos vamos a dar cuenta de que una buena parte de los principales actores de la oposición nos receta una continuidad del sistema, el cual está fundado sobre las bases del adultismo; racismo; clasismo y sobre todo el predominio de un muy, pero muy marcado machismo. Esto claro, en obediencia a los mandatos de las dos iglesias predominantes: la católica y la evangélica. 

El proceso para encarrilar al país sobre las vías de una auténtica y firme democracia tiene que iniciar por desmontar la idea de que el Estado tiene que ser confesional. La ciudadanía necesita aprender que las creencias encajan únicamente en el ámbito personal y que en ninguna forma éstas tienen que interferir en asuntos de orden público. 

¿Se imaginan cómo estaríamos si en vez de ver como tabú ciertos temas porque se contraponen con los prejuicios y dogmas religiosos, fuese mal visto trasladar las creencias de su ámbito subjetivo a algo que afecte al colectivo? Ciertamente, viviríamos en una sociedad más pluralista, dónde la libertad que tanto pregonamos no se quedaría en tan sólo la retórica, sino que pasaría a la práctica. 

Recordemos que vivimos en un país diverso en cuanto a etnias, costumbres, creencias, identidades, sexualidad y lenguas. Por tanto, todo intento de mantener la hegemonía de dogmas que limitan el modo de vivir de las y los nicaragüenses, sólo sería otra práctica más de autoritarismo. 

Sin duda, la rebelión de abril 2018 despertó grandes sentires en una población diezmada por un régimen que disfrazaba su corrupción descomunal e incapacidad de gobernar, bajo la fachada de una prosperidad ficticia, donde la bonanza pregonada en la propaganda oficial era repartida entre la élite conformada por la cúpula gubernamental y la Empresa Privada.

No obstante, a medida que los ánimos y las aguas se fueron calmando, cada uno comenzó a definirse. Así es como ahora se vislumbran aquellos que realmente están hartos de la dinámica podrida que le ha costado por décadas a este país desigualdad; guerras; hambre; miseria y atraso, como a los que únicamente les molesta la paupérrima imagen de la pareja dictatorial.

Éstos últimos son los que añoran y exaltan la imagen de un futuro caudillo (el cual tiene que ser indiscutiblemente un hombre) apegado a las tradiciones del pacífico neocolonial, de ultra derecha y que por supuesto sea heterosexual, con una esposa e hijos a los cuales presumir por su “simpática” figura clásica. Además de las características mencionadas de dicho caudillo, el prototipo de éste se perfecciona si es blanco y entrado en edad, de acuerdo con el estándar racista y adultista de quienes lo promueven.

Si queremos ponerle fin a este vergonzoso capítulo de los últimos trece años, comencemos por arrancar la maleza de raíz. Recordemos que sin este sistema pernicioso de cómo se ha configurado nuestra política, no habríamos tenido necesidad de soportar cuatro décadas de Somocismo y otras cuatro del FSLN. Ortega y su cónyuge, no son más que el producto de esta tradición heredada. Son dos oportunistas que supieron aprovechar esta peligrosísima debilidad de la sociedad nica.

 


La independencia que aún no llega

Lo que debería ser una gran fecha conmemorativa para Centroamérica, no es más que otro número. La formalidad dice que la región hoy cumple u...